¡Feliz Pascua de resurrección!

¡Feliz Pascua de resurrección!

El año pasado hemos celebrado el 70 aniversario de la Fraternidad, que en muchas fraternidades diocesanas lo han hecho con actos significativos. Es bueno volver a nuestras raíces, no para el lamento estéril del “cualquier tiempo pasado fue mejor”, sino para recordar, agradecer e impulsar la vida de cada día desde nuestras posibilidades.

Celebrar el 70º aniversario de Frater, no puede ser para nosotros sólo una  celebración más, sino el compromiso de trabajar muchos años más para que la Frater permanezca, dando sentido a la vida de muchas personas con enfermedad y/o discapacidad. Lo que supone entrega, entusiasmo y aumento de los contactos personales, no olvidando nuestro compromiso de ser evangelizadores.

 

Desde la última Carta de Amigos hemos celebrado en la Iglesia momentos fuertes en la liturgia y la vida cristiana: La Semana Santa, cuyos acontecimientos dan sentido a nuestra fe y alientan nuestra esperanza. Cada uno de nosotros puede, además, haber vivido otras situaciones en su vida personal o de relación de familia o amigos que nos han enriquecido.

 

Conviene pararnos a reflexionar sobre cada uno de ellos. A veces pasamos por la vida demasiado deprisa, sin darnos tiempo a digerir lo que estamos viviendo, con miedo a mirar en nuestro interior y que eso nos haga “pensar” y comprometernos con los más cercanos, con la Frater, con la Iglesia, con la Sociedad. Hemos venido al mundo con una tarea que realizar, que si no lo hacemos queda sin hacer. Nuestra responsabilidad es descubrirla cada día.

 

Estamos ahora inmersos en el Tiempo de Pascua, que no es la celebración de un acontecimiento del pasado que cada año transcurre y queda lejos de nosotros. Los creyentes celebramos al Resucitado que vive ahora llenando de vida la historia de todos los seres humanos. La muerte no tiene la última palabra, sino Dios. Hay tanta muerte injusta, tanta enfermedad dolorosa, tanta vida sin sentido, que podríamos hundirnos en la desesperanza. La resurrección de Jesús nos recuerda que Dios existe y salva. Él nos hará conocer la vida plena que aquí ya hemos iniciado.

 

¿Para qué sirve creer en el resucitado? Para experimentar una gran confianza ante la existencia. No estamos solos. No caminamos perdidos y sin meta. A pesar de nuestro pecado y mezquindad, las personas somos amadas por Dios. Aun crucificado por los hombres, Dios nos sigue ofreciendo su amistad.

 

Dios resucita a los crucificados. Si Dios ha resucitado a Jesús es porque quiere manifestar justicia por encima de tanto abuso y crueldad como se comete en el mundo. Dios no está del lado de los que crucifican, está con los crucificados. Sólo hay una manera de imitarlo: estar siempre junto a los que sufren, luchar siempre contra el mal que hace sufrir.

El Equipo General


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